Luego de padecer una larga enfermedad, el 10 de Enero de 2011 falleció María Elena Walsh. Había nacido en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930. Vivió en un gran caserón lleno de plantas, gatos, un gallinero, arboles y una higuera que la invitaba a leer a la hora de la siesta. Allí pasó una feliz infancia, según ella misma dijo alguna vez: “Fue una infancia feliz y muy rica. También había enormes peleas, porque yo tenía un montón de hermanos con los que podía canalizar todas las agresividades, las bromas...”
Desde jovencita se interesó por la literatura y a los 15 años publicó su primer poema en la revista “El Hogar”. Su vida adolescente no era muy similar a la de las chicas de su época. Rebelde e inquieta, publico su primer libro “Otoño Imperdonable”, mientras estudiaba en la Escuela de Bellas Artes, a la edad de 17 años. Este libro recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue un punto de inflexión en su vida: comenzó a interesarse por la literatura y a frecuentar círculos literarios. Este libro fue alabado por la crítica y fue marcado por las tendencias dominantes de la generación del cuarenta
En 1949, el escritor Juan Ramón Jiménez visita Buenos Aires y quedó maravillado de su expresión, “de su naturalidad en lo sencillo y en lo difícil” y la invitó a pasar una temporada con él y su esposa en Maryland, EEUU. La idea del escritor era guiar a la joven poeta, pero esto no fue fácil: se encontró con una joven rebelde, tímida e introvertida, desafiando constantemente al poeta, y criticando sus enseñanzas. La experiencia en Estados Unidos la dejó insatisfecha, "perpleja, pensando que el mundo era ancho, ajeno, bellísimo y amenazador".
En 1952 se exilió a París, empujada a encontrar todo lo que no existía por entonces en Argentina: libertad social, ideológica, cultural, emocional y con la posibilidad de crecer y desarrollarse profesionalmente. Allí formó un dúo para difundir la música folklórica argentina junto a Leda Valladares. El dúo se llamaba “Leda y María” y recorrieron muchas ciudades europeas. Juntas grabaron un disco: “Le Chant du Monde” (El canto del mundo).
Pero el trabajo de María Elena no era sólo musical. A fines de 1950 se estrena un espectáculo para chicos: “Canciones para mirar” que contenía una serie de canciones, cuentos y poemas que luego publicaría en muchos de sus libros: “Tutu Marambá”, “El reino del revés”, “Dailan Kifki”, “Zoo Loco”, “Cuentopos del Gulubú”, “Manuelita, ¿donde vas?” y tantos otros. Incluso supervisó la producción de Canciones para Mirar en Francia y EEUU. Con su espectáculo teatral Juguemos en el Mundo/Show para Ejecutivos, terminó de establecer una conexión con el publico adulto. Allí presentó “Como la cigarra” . A partir de entonces representó a todos y cantó todo: utilizó la ambigüedad y la alusión para referirse a temas prohibidos o hablar de la situación socioeconómica de sectores carenciados.
Alicia Dujovne en si biografía sobre María Elena Walsh dice: “no la vetaron porque, por su poética ambigüedad, no la entendían demasiado y sobre todo porque. . . ¿qué explicación dar a los niños de casa?”
En 1997 apareció Manuelita ¿Dónde vas?, un libro con la tortuga más famosa de la Argentina como protagonista y nexo entre los distintos cuentos. Manuelita no solamente viaja (a la India, a España, a Mar del Plata, al Japón), sino que también hace nuevos amigos. Posiblemente, los tres puntos más significativos del libro están dados por la libertad de Manuelita en sus opiniones y comentarios, su divorcio del tortugo —un signo de la Argentina actual— y su regreso a Pehuajó
La obra para chicos de Walsh, basada en las nursery rhymes inglesas, pero también en las coplas españolas, en la utilización de la rima como juego y en el disparate conceptual, se encuentra en la base de la formación intelectual, cultural y afectiva de por lo menos cuatro generaciones de argentinos
Ha sido galardonada y homenajeada en reiteradas ocasiones y en distintos ámbitos: obtuvo el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) y el Premio del Fondo Nacional de las Artes. Es doctora honoris causa por la Universidad Nacional de Córdoba y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires; la embajada de Polonia la condecoró con la Orden de la Sonrisa.